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jueves, 3 de junio de 2010

Hoy el tren es buque y Miguel Hernández sigue vivo...

El tren de los heridos
de Miguel Hernández

Silencio que naufraga en el silencio
de las bocas cerradas de la noche.
No cesa de callar ni atravesado.
Habla el lenguaje ahogado de los muertos.

Silencio.

Abre caminos de algodón profundo,
amordaza las ruedas, los relojes,
detén la voz del mar, de la paloma:
emociona la noche de los sueños.

Silencio.

El tren lluvioso de la sangre suelta,
el frágil tren de los que se desangran,
el silencioso, el doloroso, el pálido,
el tren callado de los sufrimientos.

Silencio.

Tren de la palidez mortal que asciende:
la palidez reviste las cabezas,
el ¡ay! la voz, el corazón la tierra,
el corazón de los que malhirieron.

Silencio.

Van derramando piernas, brazos, ojos,
van arrojando por el tren pedazos.
Pasan dejando rastros de amargura,
otra vía láctea de estelares miembros.

Silencio.

Ronco tren desmayado, enrojecido:
agoniza el carbón, suspira el humo
y, maternal la máquina suspira,
avanza como un largo desaliento.

Silencio.

Detenerse quisiera bajo un túnel
la larga madre, sollozar tendida.
No hay estaciones donde detenerse,
si no es el hospital, si no es el pecho.

Para vivir, con un pedazo basta:
en un rincón de carne cabe un hombre.
Un dedo solo, un solo trozo de ala
alza el vuelo total de todo un cuerpo.

Silencio.

Detened ese tren agonizante
que nunca acaba de cruzar la noche.

Y se queda descalzo hasta el caballo,
y enarena los cascos y el aliento.


Miguel Hernández nació en 1910 y no morirá nunca mientras su versos repitan lo que sigue sucediendo en nuestro mundo...
quizás hoy el tren no es tren,
hoy es buque...

lunes, 31 de mayo de 2010

Flotilla de la Libertad


- en este rincón del cuadrilátero: armas de última generación
- en aquel rincón del cuadrilátero, sobre el mar y sin aviso: alimentos, cámaras de video y micrófonos...

Resultado:
Como siempre, muertos y heridos del lado de la libertad.

Los israelíes dicen que ellos luchan por su "tierra prometida", yo digo que luchan por su imperio. Los israelíes dicen que YHVH les dio esa tierra...
¿Qué diríamos si un día viene un grupo de personas a reclamar el sitio en que vivimos porque dicen que hace 5000 años el dios pachatuqui o cualquier otro le entregó este sitio para vivir? ¿Acaso no se les diría que ellos son libres de creer en pachatuqui o en quien sea pero que las reglas de convivencia en este planeta se arreglan entre los habitantes del planeta y nada más que entre ellos?

Señores israelíes, por favor, esperen a su mesías y mientras tanto traten de ser buena gente, porque de lo contrario cuando el mesías llegue los arrojará a la gehena... Ah... claro, pero ustedes no creen en eso del mesías... ¿y entonces? ¿de qué tierra prometida hablan? ¿qué argumentos esgrimirán para seguir ampliando su territorio mientras matan a todo el que se interpone en su camino?